OpenBoats
Ibiza es mucho más que playas y vida nocturna. Su geografía privilegiada, con acantilados, colinas y enclaves históricos, ofrece algunos de los puntos de vista más espectaculares del Mediterráneo. Aquí tienes los miradores imprescindibles para volver a casa con las mejores imágenes de la isla.
En el punto más alto de Ibiza (475 metros), el Mirador de Sa Talaia recompensa el esfuerzo del ascenso con vistas de 360 grados que abarcan toda la isla y, en días claros, la silueta de Formentera al fondo. Se puede llegar en coche por una carretera estrecha, se recomienda vehículo todoterreno, o a pie por el sendero desde Sant Josep. El trayecto a pie es largo, pero la panorámica genuina de toda la isla lo compensa sobradamente.
Las vistas privilegiadas del puerto y La Marina son el principal atractivo de este mirador, también conocido como el mirador de Dalt Vila. Está ubicado justo enfrente de la Catedral de Eivissa, en el punto más alto del casco amurallado. Es uno de los más accesibles de la isla y de los más fotografiados, especialmente al atardecer cuando las luces del puerto se reflejan en el agua.
Una mezcla perfecta de naturaleza e historia. En lo alto de este mirador se asienta una iglesia fortificada del siglo XVI junto a edificaciones de auténtico estilo ibicenco. Desde aquí se contemplan vistas incomparables del pueblo de Santa Eulalia, sus campos de cultivo, el río y el mar. Un «todo en uno» que merece la visita aunque no estés alojado en la zona.

A tan solo 3 km de San Antonio, es el mirador más cercano al puerto desde el que opera Open Boats. Sus vistas al mar abierto, al Cap Nunó y a la isla de la Conillera lo convierten en una escapada perfecta para huir del bullicio y conectar con la naturaleza en menos de diez minutos.
Conocida también como Torre del Pirata, está situada en la Reserva Natural de Cala d’Hort y cuelga literalmente sobre un acantilado desde donde se divisa la silueta imponente de Es Vedrà y Es Vedranell. Para muchos ibicencos es el lugar más bonito de toda la isla. El acceso requiere un pequeño camino a pie desde el aparcamiento, pero la vista es de las que no se olvidan.
Hay una perspectiva que ninguno de estos miradores puede ofrecer: la de ver la isla desde el agua. Los acantilados blancos de Ibiza, las calas de difícil acceso y las puestas de sol sobre el horizonte abierto tienen una dimensión completamente diferente cuando se contemplan desde cubierta. Si quieres descubrir los rincones más bonitos de Ibiza desde una perspectiva que pocos turistas conocen, la mejor opción es alquilar una embarcación y explorar la costa a tu ritmo.