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Formentera en temporada baja

La menor de las Pitiusas no solo es un destino ideal para el verano. La hermana pequeña de Ibiza aún tiene mucho que ofrecer en otoño e invierno.

Si viajas a Ibiza y no pisas Formentera, algo estás haciendo mal. Y no importa cuándo leas esto. La menor de las Pitiusas – la hermana pequeña de uno de los paraísos mediterráneos españoles – es digna de admiración en cualquier momento del año, aunque sabemos que buena parte de las visitas las recibe durante el periodo estival. Pero, en esta ocasión, venimos a romper una lanza a favor de conocer este pequeño islote en temporada baja. Más concretamente en los meses en los que la Península empieza a sentir los primeros envites del frío. Si aceptas el reto, no te pierdas nuestros consejos sobre qué hacer en Formentera en otoño e invierno.

Visitar Formentera en noviembre y diciembre

En Ibiza, hay vida mucho más allá de sus playas y calas de arena blanca y agua casi cristalina. No nos cansaremos de repetirlo nunca (tampoco importa cuándo veas este post). Y toda su oferta cultural y de ocio es extrapolable a su hermana pequeña. Porque Formentera no desaparece cuando cae el sol o cuando termina el verano. Sigue estando allí para todos los “disfrutones” – oriundos y foráneos – que prefieren sacar el máximo partido a su tiempo de ocio en la isla cuando todos los veraneantes se retiran a sus dulces moradas.

Si estás buscando destino para tu próxima escapada de invierno o necesitas un rincón aislado para desconectar del mundo y de la rutina, te damos tres razones (y rincones) para que elijas Formentera para cumplir tu objetivo:

  • Conocer la isla de punta a punta. Parece una tarea sencilla: Formentera tiene unos 20km de largo y unos 85 km de costa. Basta con que alquiles un medio de transporte y te lances a la aventura de recorrer sus carreteras, pueblos y calas desde el faro de Barbaria hasta el de La Mola. Pero hazlo en modo “slow”, sin prisa. Aprovecha que no seréis muchos con el mismo objetivo y haz todas las paradas que sean necesarias para absorber su energía positiva en sus playas, calas y piscinas naturales; en sus pueblos; en sus parajes naturales…
  • Parar y disfrutar de las vistas desde el mirador de Racó de Sa Pujada. A Formentera se accede únicamente a través del Puerto de La Savina, al norte de la isla, y a través de estas opciones desde Ibiza. Aquí, recibirás las primeras pistas sobre cómo es la vida en la menor de las Pitiusas. Pero para conocerla a fondo – sobre todo, desde el punto de vista orográfico – es necesario desplazarse hasta el otro extremo. Busca el Camí de Sa Pujada (cerca del faro de La Mola) y dirígete a su mirador. No encontrarás mejor postal de Formentera.
  • Cumplir con la tradición en Ses Illetes. De igual manera que no has conocido Ibiza si no has cruzado a visitar a su hermana pequeña, tampoco puedes presumir de Formentera sin haber pisado el rincón estrella de todas las temporadas turísticas. Este conjunto de playas son las culpables de que, cada año, miles de visitantes elijan esta parte del Mediterráneo como destino vacacional. Y en otoño e invierno las encontrarás prácticamente vacías. ¿Necesitas más excusas?

Con estos tres puntos estratégicos en mente, aprovecha tus próximos días de descanso para disfrutar de Formentera de manera casi exclusiva. No dudes en probar su gastronomía y, por qué no, hazte miles de fotos con paisajes paradisíacos de fondo para triunfar con tu perfil de Instagram. O desconecta de verdad y olvídate del móvil… Tú decides.

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