San Rafael: Ibiza y sus rincones de «interés artesanal»

A menos de 15 km de San Antonio está Sant Rafel de Sa Creu, una joya del interior de Ibiza declarada de «interés artesanal». Te contamos por qué.

Cuando te dicen que debes visitar Ibiza, lo primero que nos viene a la mente es descansar en sus playas o alquilar un barco y fondear en sus exclusivas calas. O quizás la agitada vida nocturna de la isla sea lo que más te atraiga. Sea como fuere, en la mayor de las Pitiusas hay vida mucho más allá de sus calas y playas de arena blanca y San Rafael de San Creu es un ejemplo de la riqueza cultural, artesanal y gastronómica de Ibiza.

San Rafael: el corazón de la artesanía de Ibiza

Declarada como «zona de interés artesanal», San Rafael es un pueblo de paso que tiene mucho que ofrecer a sus visitantes. Este pequeño pueblo del interior está situado próximo a la antigua carretera que unía la ciudad de Ibiza con San Antonio. Actualmente, la vía tradicional fue reemplazada por una autovía y reubicada a las afueras de la villa, aunque Sant Rafel de Sa Creu sigue manteniendo su esencia como un ‘pueblo de paso’, preparado para acoger y encantar a sus visitantes en tan solo algunas horas.

Sin duda, la artesanía es uno de los puntos fuertes de San Rafael ya que en él se encuentran algunos de los mejores ceramistas de toda la isla. Sus obras, conocidas a nivel nacional e internacional, están disponibles en las diversas tiendas esparcidas por todo el pueblo. Asimismo, cada jueves de los meses de verano, el pueblo ofrece a los visitantes un mercadillo de artesanía tradicional, cerámica y productos agrícolas. Además de adquirir productos de la zona, los turistas también pueden disfrutar viendo el trabajo de los artesanos ibicencos en directo.

Mucho más que artesanía en Sant Rafel de Sa Creu

A falta de playa, San Rafael dispone de otros atractivos con los que seducir a sus visitantes. Pese a su ambiente sosegado, el pueblo acoge algunas de las más destacadas discotecas de la isla, lo que lo convierte también en el destino ideal para los amantes de la fiesta.

Otro de los reclamos que no pasan desapercibidos en este enclave turístico es su gastronomía. Con una amplia variedad en estilos y precios, la restauración de la zona no deja indiferente incluso a los paladares más exigentes.

La iglesia de San Rafael también es un punto de parada obligatorio a la hora de explotar todos los encantos de la villa. Alejada a 500 metros del centro urbano, la iglesia parroquial cuenta con unas vistas extraordinarias desde donde contemplar la ciudad de Eivissa, Es Pla de Vila, el contorno de Dalt Vila e incluso Formentera, al fondo.

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